Letrero del Mundo

Asier Pérez Riobello

Blog donde encontraréis comentarios sobre libros diversos, artículos y cuentos propios, enlaces de interés, y muchas cosas más. ¡Bienvenidos!

Nacido de hombre y mujer, y otros relatos espeluznantes (Richard Matheson)

Escrito por letrerodelmundo 19-02-2018 en Crítica. Comentarios (0)

Soy de los que descubrí a Richard Matheson demasiado tarde. Sin saberlo, había consumido buena parte de sus trabajos gracias al cine y la televisión, pero no fui consciente de que todo conducía al mismo autor hasta hace unos años. Había visto de pequeño aquella serie tan querida por todos, La dimensión desconocida, y la adaptación al cine de algunas de sus novelas o relatos, El diablo sobre ruedas, El increíble hombre menguante o Soy leyenda. Por eso, desde que descubrí que todas estas historias pertenecían al mismo autor, busqué una buena oportunidad para leerlo cuanto antes. Ese momento llegó por fin hace algunas semanas.

Este volumen de cuentos es realmente fascinante. Contiene una gran cantidad de historias variadas, que van desde el terror sobrenatural y la fantasía siniestra, hasta la ciencia ficción o la sátira humorística. No me atrevo a destacar ninguno de ellos, y por eso esta reseña es tan corta. Solo puedo decir que, por encima del estilo personal del autor, a veces demasiado sobrio, se esconde un escritor sensible e inteligente, que domina la intriga como nadie, y que cuenta con la mejor herramienta que pueda necesitar el escritor de fantasía: imaginación. Por supuesto, no todos los cuentos me han gustado, y no todos los cuentos que me han gustado lo han hecho de la misma manera, pero me doy por satisfecho.

Seamos honestos. Publicar los cuentos completos de un autor es una verdadera animalada. Va contra natura leer un cuento tras otro, y después otro, y otro, y otro... Seguramente porque los cuentos son una contracción cerrada sobre sí misma, que necesitan reposo antes de ser abandonados por la siguiente lectura. Pero también su publicación es necesaria, no sólo para que el legado del autor perdure, sino también para que su mundo quede recogido materialmente y sea manejable. Y así, en este volumen, podemos planear sobre el universo literario de Richard Matheson: criaturas horripilantes, naves espaciales, personas atrapadas por una realidad deformada, mundo al borde del colapso, fenómenos sobrenaturales, viajes en el tiempo... Matheson maneja todos los tópicos del género, y lo hace sin ningún tapujo, con un lenguaje sencillo y sin renunciar a cierto mensaje moral en determinadas ocasiones.

Es un gran autor, sus historias nos atrapan por completo, y sus imperfecciones quedan anuladas entre sí a medida que vamos leyendo.

Y por cierto, el relato que da nombre a la colección es realmente fantástico. En todos los sentidos.

Por lo tanto, os recomiendo esta colección. Dejaros llevar por estas historias y entraréis... en una dimensión desconocida.

Asier Pérez Riobello.

El ente (Frank DeFelitta)

Escrito por letrerodelmundo 16-12-2017 en Crítica. Comentarios (0)

Alguna vez he comentado que este blog es de literatura, no de filosofía. Lo he dicho porque, con determinados libros, hay cuestiones que superan el plano del arte para entrar en el plano conceptual, siendo este otro ámbito de discusión. Este libro es un buen ejemplo para advertir esta diferencia, pero nuevamente trataré de ceñirme al contenido del blog.

Esta novela es un clásico en la literatura sobre fenómenos paranormales, y lo es porque, según el autor, está inspirada en una serie de acontecimientos reales que le sucedieron a una mujer norteamericana durante los años setenta. Carlotta Moran (pseudónimo que DeFelitta usa para proteger la identidad de la mujer) tiene tres hijos, un chico adolescente y dos niñas pequeñas, vive del seguro de desempleo y trata de llevar su vida ordenadamente, tras un pasado lleno de sufrimiento personal. A partir de una noche cualquiera, empieza a sufrir abusos sexuales por parte de un ente, un espíritu o una realidad incorpórea que la somete violentamente. Cada vez más angustiada por su situación personal y por la de su familia, decide buscar ayuda psicológica. El doctor que la atiende comienza a interesarse por su caso y descubre que Carlotta ha tenido una vida personal muy dura que, probablemente, está detrás de toda esa cadena de acontecimientos extraordinarios. Pero el tratamiento psiquiátrico no funciona, los ataques se repiten con mayor violencia, y la protagonista decide buscar la ayuda de la parapsicología. Dado que varios investigadores de lo sobrenatural, logran captar algunas señales que confirman la existencia de dicho ente, tras un largo debate en la universidad, se realiza un experimento con el fin de captar señales más concluyentes y capturar al propio ente.

Como habéis leído, el caso es impactante, y supuestamente real. No me parece apropiado realizar ningún ataque duro sobre estas creencias, pero diré que yo no creo en la existencia de espíritus, fenómenos poltergeist o como diablos quieran llamarlo ahora. Me considero simplemente una persona razonable. Lo que quiero decir es que, obviando la posibilidad de que esta novela sea una burda mentida, la opción más razonable es que Carlotta Moran estuviera muy enferma. Y su entorno también. A partir de aquí, podríamos entablar una discusión sobre el caso de naturaleza filosófica, pero no lo haré. Mi postura es similar a la que indiqué cuando os comenté un libro un tanto parecido a este llamado Sybill.

¿Qué podemos decir a nivel literario sobre el libro?

En primer lugar, que se lee muy bien. Es un libro que busca entretener, así que las frases son sencillas, el estilo es llano y el autor no busca superar las reglas más elementales de la literatura comercial. En segundo lugar, el libro es más bien corto, los personajes están bien dibujados y la historia es lo suficientemente impactante como para seguir leyendo a pesar de que, como es evidente, la prosa que se nos presenta aquí es bastante limitada. Lo que quiero decir es que, desde el punto de vista estilístico, El ente es un libro mediocre. ¿El más mediocre que he leído en mi vida? En absoluto, la mediocridad tiene muchos niveles... Yo incluso estaría dispuesto a salvar al libro de una quema indiscriminada de libros nefastos. El problema es que, como novela de terror, puede llegar a ser aburrida. Las apariciones del ente empiezan a repetirse demasiado y el lector comienza a desesperarse casi tanto como la propia protagonista.

Sin embargo, estaría dispuesto a salvar al libro por la misma historia. Independientemente del propio caso clínico o paranormal, el libro es un dibujo muy interesante del mundo norteamericano de los años setenta: una historia personal dura, un personaje emprendedor, nociones de psicología básica, médicos, ámbitos universitarios, historia familiar, una especie de historia de amor frustrada entre la mujer y el psiquiatra (algunos momentos llegan a ser conmovedores) y un cierto recorrido por la américa profunda. En ese sentido, el libro es muy completo e interesante, y merece ser leído. Lo que quiero decir es que, si bien como novela de terror me parece un poco plomiza, como novela comercial no está del todo más. Como os he dicho, se lee muy bien y el tema es muy interesante. También lo salvaría porque DeFelitta demuestra tener mucha empatía hacia la protagonista (en el fondo, este libro es un grandioso melodrama frustrado, no una novela sobre un espíritu hambriento de aventuras sexuales). Realmente, uno llega a sentir la angustia y el sufrimiento personal de Carlotta Moran, sus propias dudas, su sentido del peligro, el cariño que siente por sus hijos... Esto salva al libro de caer en la frivolidad más absoluta.

En resumidas cuentas, El ente es un libro comercial que se deja leer, trata un tema impactante con bastante habilidad y sutileza, pero que se vuelve demasiado repetitivo e impersonal. Literatura comercial barata. Sobre el propio tema en sí, los supuestos datos científicos en los que el autor se apoya, las vivencias y personajes reales... mejor lo dejamos. Sólo diré una cosa, aunque he buscado por la red, no he encontrado información fiable sobre este caso clínico, ni siquiera desde el punto de vista psiquiátrico. Tampoco he encontrado publicaciones firmadas procedentes de la universidad donde se realizó el experimento.

Unas últimas palabras. Las enfermedades psiquiátricas son muy complicadas y muy serias. Por favor, no frivolicen sobre estos asuntos alimentando posibilidades esotéricas. A la larga, personas como Carlotta Moran se lo agradecerán.

Asier Pérez Riobello


Horror. Lo mejor del terror contemporáneo (VV.AA)

Escrito por letrerodelmundo 15-11-2017 en Crítica. Comentarios (0)

Acabo de terminar de leer una colección de cuentos de terror contemporáneo y me gustaría comentarlo con vosotros. La verdad es que empecé a leerlo únicamente porque contenía un relato de Stephen King. Cuando vi que su relato estaba situado en último lugar, pensé en dejar la colección, pero seguí leyendo con la esperanza de encontrar nuevos autores interesantes. La lectura ha sido agradable, incluso divertida, pero siento decir que no me ha parecido una colección de gran calidad.

Siempre me han gustado los cuentos de terror o, como indica el editor, Charles L. Grant, de fantasía siniestra. Soy una persona bastante miedosa, sobre todo cuando veo determinadas películas, pero disfruto más con la literatura de terror. Yo soy de los que empecé a leer libros para adultos con Edgar Allan Poe, y claro, eso marca mucho... Aunque suene contradictorio, lo que me gusta de la literatura de terror es que, normalmente, no da miedo... Esto puede sonar confuso, pero es cierto. El miedo y el terror son cosas diferentes. Tal y como yo lo entiendo, el miedo es una emoción subjetiva, un estado mental o psicológico. El terror es el tratamiento artístico del miedo, ya sea a través del cine o a través de la literatura. Respecto a la literatura, dado que leer implica actividad mental, creatividad o imaginación por parte del lector, es muy difícil que un cuento nos de tanto miedo que tengamos que dejar de leer. Un cuento nos puede angustiar, inquietar o asustar parcialmente, pero es muy difícil que nos asuste tanto que tengamos que dejar de leer... y si es así, yo diría que el escritor ha elegido una mala estrategia. En fin, estas cuestiones son complicadas de tratar y, además, este es un blog de literatura y no de filosofía. La literatura de terror llena sus páginas con los tópicos correspondientes a su propio género: criaturas horripilantes, personas siniestras o con malas intenciones, seres mitológicos, fantasmas y pasajes violentos o grotescos. Por eso, en la literatura de terror pueden colarse pasajes burlescos o incluso divertidos.

Lo malo de esta colección de relatos es que, salvo algunas excepciones, no contiene demasiados elementos estimulantes. Sí, son cuentos que se leen con facilidad, incluso casi todos ellos enganchan de alguna forma, pero, o bien su desenlace es decepcionante, o bien el conjunto del relato resulta anodino. De los diecinueve cuentos, sólo salvaría los siguientes.

"El patio trasero de Canavan", de Joseph Payne Brennan. Me ha gustado cómo describe el entorno mágico y, aunque el final me ha sabido a poco, creo que es un buen cuento de terror.

"¡Muerte al conejito de Pascua!" de Alan Ryan. Un cuento algo errático, con algún pasaje aburrido, pero bastante inquietante. Además, el final tiene un punto malsano que me gusta. Interesante.

"Destemple" de Bernard Taylor. Para mí, el mejor relato de la colección. Muy bien estructurado, sin paja sobrante, con un final inesperado y divertido. Un gran cuento de terror, dentro de una línea muy clásica.

"Entre los muertos" de Gardner Dozois y Jack Dann. Quizá el cuento que, para mí, cuenta con un desarrollo mejor trabajado. Es un cuento triste, que reflexiona sobre los vampiros de forma muy original. Tiene un final un poco previsible, pero bastante digno. También es una buena manera de volver sobre los horrores del nazismo bajo otra perspectiva.

"El chino loco" de John Coyne. Un cuento muy interesante y que, aunque parezca simple, resulta bastante inquietante si se reflexiona sobre él. Es un relato que se lee en un suspiro y tiene un buen final.

"Las flechas" de Chelsea Quinn Yarbro. Este es el cuento más sinestro de todos, y por eso los destaco. Creo que tiene un planeamiento original y el desenlace, aunque previsible, me parece bastante bueno.

"Nona" de Stephen King. No es el mejor cuento de King que he leído, pero es interesante. Tiene un desarrollo emocionante porque el autor maneja la violencia como nadie. El final me pareció un poco confuso, pero si se reflexiona sobre él, se encuentran significados nuevos a la lectura que revalorizan el relato. 

El resto de relatos me parecen un poco insustanciales, y por eso no los menciono. De todas formas, no hacen que la lectura se ralentice demasiado.

En fin, si queréis pasar un buen rato leyendo un poco de terror, os recomiendo este libro como lectura ligera. Pero creo que hay mejores libros dentro del género. ¡Siempre apetece pasar un buen rato en compañia de seres grotescos y temáticas bizarras! Que no muera a fantasía siniestra porque, en el fondo, habla de nuestras propias vidas y eso siempre es bueno.

Un abrazo a todos!

Asier Pérez Riobello.

Solaris (Stanislaw Lem)

Escrito por letrerodelmundo 24-05-2017 en Crítica. Comentarios (0)

Tenía muchas ganas de comentar este libro. Es un clásico de la ciencia ficción y, además, está escrito por uno de mis autores favoritos. Para mí, Lem fue un maestro en muchos sentidos, y su fallecimiento fue una gran pérdida para el mundo de la literatura. Releyéndolo, he disfrutado una vez más de su sensibilidad, de su técnica literaria y del inmenso legado que nos dejó a todos.

Solaris es un libro breve, pero muy complejo, así que intentaré contaros de qué trata sin desvelar del todo su trama.

Ante el envío de una señal de socorro, Kris Kelvin es enviado a la Estación Solaris para investigar qué ha ocurrido en su interior. Cuando llega a la estación espacial, que gira alrededor del planeta Solaris, descubre que sólo hay dos supervivientes. Ambos parecen haberse vuelto locos, no se hablan entre sí y se niegan a explicar qué ha sucedido durante los últimos meses. Al poco de llegar a la estación, Kelvin se enfrenta a lo que parece ser el problema fundamental: su mujer, que se había suicidado años atrás, aparece delante de él. No un fantasma, no una alucinación, sino su mujer en carne y hueso. Come, bebe, abre y cierra puertas, habla con él... Harey parece sumida en una especie de sueño pesado, pero lentamente empieza a recobrar la memoria, y vuelve a ser la de antes plenamente. Los otros miembros de la estación parecen recibir visitar similares cada cierto tiempo, sin un motivo aparente, con la sobrecarga emocional que ello acarrea. Kelvin tendrá que enfrentarse a sus propios miedos, mientras investiga la naturaleza del planeta Solaris, que parece ser el detonante de todo, un inmenso océano dotado de una inteligencia extraña, capaz de materializar los pensamientos de las inteligencias humanas que tratan de estudiarlo pacientemente.

Estamos ante un clásico de la ciencia ficción, lo cual no quiere decir que sea un libro perfecto. La trama de Solaris es en ocasiones imperfecta y hermética. Casi se diría que estamos ante un libro de Borges o Bioy Casares. A veces, sus descripciones resultan escasas o difíciles de recrear. Algunos lectores reconocen sus dificultades a la hora de seguir la historia, o advierten que la novela les parece repetitiva... Todas esas objeciones tienen su fundamento, y es justo pensar sobre ellas. Pero, teniendo en cuenta las dotes técnicas de Stanislaw Lem y sus preocupaciones filosóficas (Solaris es, hasta cierto punto, un tratado encubierto de fenomenología o metafísica), me atrevería a decir que todos esos errores se derivan de la propia historia. Creo que Lem da rienda suelta a la conciencia del personaje porque el libro trata precisamente de eso: de la capacidad creativa del hombre o de cualquier ser inteligente, y también de la incapacidad para establecer una comunicación plena entre varias inteligencias. Por lo tanto, todo parece una especie de sueño o pesadilla, una recreación de la realidad imperfecta, pero al mismo tiempo sugerente y artística. Nuestros pensamientos florecen de manera anárquica, al igual que las edificaciones simétricas que parecen brotar del propio océano extraterrestre. Sólo podemos esperar a que el bueno de Kelvin, cada vez más atrapado por sus propias percepciones (percepciones reales, por cierto, ya que los otros miembros de la estación también ven a su mujer), decida si destruye esa pesadilla que parece rodearle o si prefiere abandonarse dentro de ella, sabiendo que su nuevo amor es imposible. Porque Solaris es también una novela de amor en clave de tragedia: Kelvin no puede quedarse en la estación sin perder la cordura, y Harey no puede regresar con él sin desaparecer de su vida nuevamente. Ambos, realidad y ficción, ficción y realidad, están condenados a entenderse a duras penas, y probablemente a decirse adiós para siempre.

La prosa de Stanislaw Lem es extraordinaria. Domina perfectamente la frase corta, la frase larga, la adjetivación y la puntuación. Cuando quiere, puede ser terrorífico (la novela tiene momentos realmente aterradores), o sensible hasta límites poéticos. En apenas 250 páginas le da tiempo a todo: describe el planeta, narra la historia de la investigación sobre el misterioso oceáno (laten ecos borgeanos), desencadena un conflicto tecnocientíco (¿se pueden destruir esas extrañas apariciones?) y deleita al lector. Hay mucha técnica literaria en este pequeño polaco, así que conviene leer atentamente y sin perder el ritmo. Todo tiene sentido en esta pequeña novela de fantasía, todo tiene el aroma de la ficción sincera y evocadora. Yo creo que Solaris es un libro escrito para perderse dentro de él, al igual que los exploradores espaciales buscaban perderse entre las simetrías del océano inteligente. Y al final, en medio de tanta pregunta sin respuesta, y de tanta búsqueda incansable sobre la verdad, Stanislaw parece decantarse por la simple contemplación estética. Porque la simple contemplación estética es, tal vez, lo único responsable que puede hacer el explorador-lector ante los enigmas de nuestro universo.

Sí señor, os recomiendo este libro. Si os gusta la buena literatura, aunque sea imperfecta, debéis enfrentaros a estas 250 páginas. Bienvenidos al maravilloso mundo de Stanislaw Lem. Bienvenidos al planeta Solaris. Bienvenidos a la literatura con mayúsculas.

Asier Pérez Riobello


Los cuerpos extraños (Lorenzo Silva)

Escrito por letrerodelmundo 24-04-2017 en Crítica. Comentarios (0)

Más novela española, aprovechando el rebufo de mi lectura anterior. Esta vez, género negro.

Hace tiempo, leí una novela de Lorenzo Silva perteneciente a su saga sobre el brigada Bevilacqua. Recuerdo que no me gustó demasiado, me pareció que los resortes de la investigación eran demasiado forzados. Aun así, me entretuvo bastante. Este libro pertenece a la misma saga, así que ya conocía a los personajes principales. Por desgracia, el resultado ha sido similar. Novela bien escrita, muy entretenida, sustentada en diálogos... pero nada más. Trataré de explicarme.

La historia es sencilla: la alcaldesa de un pueblo levantino ha sido asesinada, y nuestros héroes Bevilacqua y Chamorro tratarán de descubrir quién es el asesino. En su investigación, se toparán con una trama de corrupción compleja que tendrán que desentrañar. Al estar escrita en primera persona, el peso de la lectura recae sobre la psicología de Vila (abreviatura de Bevilacqua). Afortunadamente, Silva ya está muy acostumbrado al personaje, y redacta las páginas con mucha soltura. Vila es un hombre encantador; es guapete, muy simpático y responsable. Es un buenazo. Su relación con Chamorro es delicada y profesional. Probablemente, exista algo más entre ellos, pero de momento Silva no ha querido transformarlos en pareja. Ella también es encantadora, una mujer muy profesional y decidia. Los aspectos sentimentales se tratan con mucha normalidad (son amigos) y su relación es muy comunicativa. Vila es, además, padre de un adolescente, divorciado, y suele tener alguna relación sentimental de vez en cuando. Su único pasatiempo destacado es pintar. Estudió psicología, pero no tuvo suerte y al final acabó en la Guardia Civil. Le gusta su trabajo, pero no es un hombre militarista.

En cuanto a la trama, es muy sencilla. La investigación no tiene nada que ver a lo que vemos en series americanas. Aquí se tarda tiempo en resolver el crimen, se entrevista a todo el mundo, se pinchan teléfonos y se coje mucho el coche. Es decir, se trabaja. Da muy buena sensación, en este sentido, la novela de Lorenzo Silva. Redactada con cierta sorna (es imposible que Vila te caiga mal), todo tiene un desarrollo bastante creíble, pero también demasiado cinematográfico. Lorenzo se niega a escribir novelas densas, no le gusta, no es de ese tipo de escritores. Apenas describe. Si el grupo decide desayunar, no sabemos en qué consiste el desayuno. Si decide visitar la playa donde ha aparecido la muerta, no sabemos cómo es la playa. Silva deja que seamos nosotros mismos los que completemos la información ausente. Gracias a eso, se gana velocidad y la lectura es agradable. A cambio, la novela es demasiado comercial. Yo hubiera preferido más descripciones, más introspección, más detalles. No sólo interrogatorios y viajes que funcionan a la manera de elipsis.

Poco más puedo decir del libro. Los diálogos son ágiles, los personajes están bien definidos... y cada lector va imaginando el asunto a su manera. Este es, para mí, el punto flojo de la novela, más alla de lo predecible o no predecible que nos resulte la trama. Por lo tanto, os recomiendo el libro como novela ligera, como lectura primaveral sin demasiadas implicaciones. Es un trabajo entretenido. Pero, si preferís novelas negras más completas e interesantes, buscad en otro lado. Y si queréis leer algún libro de Lorenzo Silva, no escojáis esta novela para empezar. Las tiene mucho mejores, aunque reconozco que yo soy de los simpatiza con el bueno de Vila.

Asier Pérez Riobello