Letrero del Mundo

Asier Pérez Riobello

Blog donde encontraréis comentarios sobre libros diversos, artículos y cuentos propios, enlaces de interés, y muchas cosas más. ¡Bienvenidos!

El exorcista (William Peter Blatty)

Escrito por letrerodelmundo 23-01-2017 en Crítica. Comentarios (0)

Con la única intención de estrenar mi nuevo ebook, decidí leer una novela comercial, rápida de asimilar. Encontré casi por casualidad el clásico de Blatty y pensé que era una buena opción (la película siempre me ha parecido una maravilla), así que cargué el archivo y la leí.

El exorcista es una de esas novelas que se ha visto perjudicada por su adaptación cinematográfica, lo cual no es necerariamente malo. Sé que el libro vendió mucho en su momento, pero no creo que se lea demasiado en la actualidad. Es una de esas historias que, de tanto repetirse, han terminado siendo de dominio público. Es como si todo el mundo entendiese que ya conoce la historia, y que, en consecuencia, no es necesario leerla. Por desgracia, este planteamiento es bastante acertado.

Yo diría que el libro parece un guión cinematográfico convertido en novela, algo lógico siendo el autor guionista de cine. Me refiero a que, probablemente, por una cuestión de deformación profesional, Peter Blatty cultivaba un estilo directo y visual. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado, la lectura es muy cómoda. Por otro lado, la prosa no termina de levantar el vuelo. Las frases son muy cortas, casi parecen apuntes de guión, y los diálogos muy extensos (ni siquiera hay atribuciones de diálogo). Blatty tampoco se complica la vida a la hora de estructurar su novela: planteamiento, nudo y desenlace, siendo este último (el propio exorcismo) demasiado atropellado. En cuanto a los personajes, están bien construidos, bien mostrados, y sus motivaciones son comprensibles. El padre Karras y la madre de la niña se convierten, por supuesto, el centro de la novela. El primero es el que más profundidad adquiere durante el transcurso de la lectura; es un hombre inteligente, atractivo, pero atormentado por su falta de fe (eso en teoría, porque en la práctica es un santo varón); la madre es una mujer sensible, moderna, devastada por la extraña enfermedad de su hija. Por desgracia, su personaje se va diluyendo demasiado hacia el final del libro. Hay otros dos personajes secundarios: el policía y un sacerdote amigo del padre Karras. También el criado Karl tiene su interés, y es el único personaje que cuenta con un desarrollo mayor que en la adaptación cinematográfica. Nuevamente, Blatty no lo desarrolla demasiado. La niña ocupa en centro de la trama, sin embargo, es un mero reclamo para activar todos los resotes de la historia. El otro exorcista, Lankester Merrin, es un personaje casi testimonial.

Lo interesante de este libro, más allá de su carácter como novela de terror, es que refleja muy bien los intereses culturales de la sociedad norteamericana de los años setenta: la superstición, la psiquiatría y las drogas. Bajo esta célebre historia, tan bien adaptada al cine, late un cierto aire contracultural. Todo muy hippy, en realidad. Los curas son inteligentes, avispados, muy formados. Están en el presente. Son científicos. La superpechería no procede de ellos, sino de prácticas populares (los rituales satánicos que pululan por el barrio que rodea a la casa). El diagnóstico de Reagan es el detonante para mostrar las diferentes enfermedades mentales que empezaban a tratarse médicamente durante aquellos años: esquizofrenia, paranoia, doble personalidad, histeria. Se detallan todos los calmantes, sedantes, estimulantes y sueros que se le inyectan a la niña durante su agonía. Es decir, no es un libro que busque impresionar, sino informar. Es un tratado cientítico encubierto. Y también una novela policíaca encubierta. De hecho, aunque es evidente que el origen de los males de Regan es el demonio Pazuzu (¿y no el diablo mismo?), percibo ciertas reticencias por parte del autor. Es como si no quisiera abrazar del todo esa posibilidad, como si estuviera más conforme con la deriva psiquiátrica de la historia.

Mas allá de esto, me temo que El exorcista es un libro sin demasiado interés. Es entretenido, fácil de leer, y no tiene implicaciones morales. También creo que el paso del tiempo le ha perjudicado. Por lo tanto, os lo recomiendo como lectura ligera. Si queréis conocer la historia, pero no tenéis tiempo y buscáis libros mejores, entonces os recomiendo directamente la película.

Asier Pérez Riobello

El periodista deportivo (Richard Ford)

Escrito por letrerodelmundo 27-10-2016 en Crítica. Comentarios (0)

Había intentado leer este libro dos veces, mucho antes de que al autor le concediesen el Premio Princesa de Asturias 2016. Por alguna extraña razón, me resultaba imposible pasar de la página treinta. Por fin, aprovechando la concesión del premio, me armé de paciencia y llegué hasta el final. Ya sabéis, pura cuestión de vanidad adulta, poder decir que has leido a Richard Ford, bla bla...

Lo que me gusta de los autores norteamericanos es que saben mezclar épica y cotidianidad como nadie. Es verdad que también pueden ser algo plomizos, yo diría que incluso algo sombríos, pero nadie es perfecto. Ni siquiera los autores norteamericanos. Yo soy de los que creen que la literatura experimental está sobrevalorada (esto lo digo por la literatura española de los últimos cuarenta años), y de los que prefieren una buena historia redactada con estilo contenido y elegante. En ese sentido, Richard Ford, es un autor perfecto. El periodista deportivo fue la novela que le catapultó a la fama y también el primer trabajo donde aparece su alter ego, Frank Bascombe, un hombre que, tras la muerte de su hijo y su posterior divorcio, abandona su carrera de escritor con una firme decisión: alejarse de las complejidades de la vida intelectual y vivir sin esforzarse demasiado a nivel mental. Es decir, superar su profunda depresión.

Por supuesto, el personaje central funciona como pilar central del relato. Si nos cae bien Frank, nos gustará el libro. Si por el contrario, las motivaciones y el comportamiento de Frank nos parecer ridículas (o incluso inmorales), corremos el riesgo de abandonar la lectura. No se trata de compadecernos del personaje o de ponernos en su lugar, sino de dejarse llevar. Y en esto radica la maestría de Richard Ford, que maneja los hilos de la vida cotidiana con mucha soltura, dentro de la gran tradición norteamericana (sí, estoy pensando en Salinger: ¿para cuando un post sobre El guardián entre el centeno?). Así pues, acompañamos al bueno de Frank en cada una de sus tribulaciones, en cada uno de sus líos amorosos, en cada una de sus decisiones. Nos vemos capaces de meternos en su mente, por decirlo de alguna manera.

Richard Ford cultiva un estilo muy americano: frases sueltas, ritmo constante y cierta contención. Es muy sobrio, al menos tan sobrio como el pensamiento de Frank Bascombe, de manera que no abundan las descripciones objetivas, sino más bien los juicios de valor. Porque lo irónico del asunto es que, aunque Frank quiera alejarse de las tribulaciones, se pasa todo el santo día dándole vueltas a las cosas. No lo puede evitar, es un individuo atormentado, que lucha por mantenerse a flote bajo su comportamiento de "tipo duro". En ese sentido, no tengo nada que reprocharle a Richard Ford. El problema es que el libro se hace demasiado repetitivo: pensamiento-fracaso-moralina vitalista final, y vuelta a empezar. Es una de las consecuencias negativas de los libros escritos en primera persona.

Afortunadamente, tenemos al bueno de Frank para levantarnos una sonrisa de vez en cuando. Pese a sus defectos, es un gran tipo. Así que, si queréis conocerle, no dudéis en dale una oportunidad a Richard Ford. Premios aparte, es un escritor bastante competente.

Asier Pérez Riobello.



La historia de tu vida (Ted Chiang)

Escrito por letrerodelmundo 06-10-2016 en Crítica. Comentarios (0)

La editorial Alamut publicó el año pasado una colección de relatos multipremiados, escritos por Ted Chiang, autor contemporáneo de ciencia-ficción. Lo cierto es que yo nunca había oído hablar de él, pero viendo la cantidad de premios que atesoraban sus historias (Hugo, Nebula, Locus, etc.) y las opiniones favorables de muchos lectores, me propuse leer "La historia de tu vida" lo antes posible. El resultado no podía haber sido mejor.

Chiang es un autor de ciencia-ficción dura, es decir, que fabula científicamente alrededor de temas diversos. Por lo tanto, aquí no hay naves espaciales, espadas láser o federaciones intergalácticas (lo digo sin ironía, a mí me encanta la space-opera), sino matemáticas, civilizaciones arcaicas, alienígenas y paradojas relativas al conocimiento humano. Casi todos los cuentos de esta colección son largos, independientes entre sí, y conforman un puzzle literario asombrosamente completo, un verdadero homenaje al género literario en cuestión.

La torre de Babilonia presenta una curiosa metáfora científica sobre la fe y las civilizaciones arcaicas. ¿Qué pasaría si los babilonios llegasen a la bóveda celeste subiendo por su famosa Torre de Babel? El desarrollo del cuento es interesante, y el final, un auténtico reto intelectual.

Comprende es un homenaje a la ciencia-ficción cinematográfica (late Philip K. Dick) y las paradojas mentales. ¿Y si, debido a un experimento científico, pudieramos aumentar cada vez más nuestro potencial cerebral? ¿A qué nos dedicaríamos? ¿Seríamos una amenaza para los demás? Es cuento de acción muy entretenido.

Dividido entre cero relaciona las matemáticas con el amor. Es una historia que indaga sobre la irracionalidad de nuestros sistemas lógicos. Muy bien planteado y, a pesar del estilo sobrio de Chiang, muy emotivo.

La historia de tu vida vuelve a un tema ya clásico: la visita de una civilización alienígena. ¿Qué podríamos aprender de nuestros contemporáneos galácticos? ¿Y ellos de nosotros? Chiang va más allá al proponer paradojas narrativas sobre el paso del tiempo. Dentro de poco se estrenará una película dirigida por Denis Villeneuve basada en esta historia, pero dudo mucho que el cine pueda capturar su interes narrativo.

Sesenta y dos letras es un cuento sobre robótica y control político ambientado en un futuro retro (¿medieval? ¿renacentista? ¿revolucionario?), que nos entretiene mezclando teorías genéticas, pseudocientíficas e incluso teológicas. Un caos literario que, conforme van pasando las páginas, adquiere una extraña consistencia.

La evolución de la ciencia humana es un breve apunte ficticio sobre la investigacion científica.

El infierno es la ausencia de dios parece un ejercicio de teología ficción. ¿Qué pasaría si existiesen los ángeles y si estos nos visitarán abiertamente? ¿Cómo cambiarían nuestras vidas? Un cuento muy sentimental, con ciertas dosis de ironía muy bien llevadas.

¿Te gusta lo que ves? es una historia asombrosa sobre la importancia de las apariencias físicas y el comportamiento humano. Si pudieras anular tu capacidad para identificar la belleza de las personas, ¿lo harías? ¿Preferirías comportarte de manera racional, viendo el aspecto intelectual de las personas, o no te importaría juzgar también aspectos meramente estéticos? ¿Cómo podría la comunidad política gestionar este recurso científico? Y si pudiera hacerlo, ¿sería peligroso? Un cuento muy divertido, escrito como si fueran fragmentos de entrevistas a diferentes personas. Puro perspectivismo literario.

El estilo de Ted Chiang es muy sintético, con pocos alardes formales, aunque también es capaz de profundizar sobre el fondo de sus relatos. Un fondo que se revela siempre profundo, muy rico en implicaciones filosóficas. Y sobre todo, muy imaginativo y novedoso. Es un auténtico placer recorrer sus páginas, al principio un tanto confusas, y ver cómo éstas nos llevan al nudo de los relatos. Se necesita paciencia y vocación para penetrar en los escondites de este autor tan poco prolífico, pero tan inteligente. Por poner alguna pega, quizá sus finales no son todo lo rompedores que podamos imaginar; quizá falta un poco de impulso hacia el final, unas últimas páginas que nos lleven a aplaudir como niños pequeños rodeados de chucherías. En el fondo, no es más que una ilusión, porque lo cierto es que, si logramos penetrar en las historias a tiempo, no haremos más que aplaudir como locos desde las primeras páginas.

Así que, no lo dudéis. Si queréis leer una colección de relatos de ciencia-ficción novedosos y sorprendentes, esta es una decisión acertada. Estamos ante un libro verdaderamente impresionante. Esperemos que este autor tan poco prolífico pueda seguir escribiendo, y que nosotros podamos seguir leyendo sus historias.

Asier Pérez Riobello

Autobiografía (Akira Kurosawa)

Escrito por letrerodelmundo 24-06-2016 en Crítica. Comentarios (0)

Hoy, una autobiografía. La de Akira Kurosawa, director de cine japonés.

Dentro del siglo XX, el cine ocupa un puesto artístico privilegiado. Sin exagerar, podríamos decir que el cine es el arte genuino de nuestra era. Hablo de cine y, por supuesto, como consecuencia, de la televisión y los videojuegos. La cultura audiovisual supuso una revolución aglutinadora de todas las artes anteriores: literatura, música, pintura, escenografía. Al tratarse de un invento europeo (hermanos Lumière) y americano (Edison), Oriente fue relegado de la crítica filosófica durante muchos años. Pero todo cambio hasta que, en 1950, una película obtuvo el Oscar a la mejor obra extranjera: Rashomon, de Akira Kurosawa. Con esto, el cine mundial descubría a los autores orientales, que ya llevaban mucho tiempo llamando a la puerta (Ozu, Mizoguchi). Pero, sobre todo, el público descubría a un artista descomunal: Akira Kurosawa. El resto es Historia.

Akira Kurosawa nació en el seno de una familia de clase media-alta. Su padre descendía de los antiguos samurais y regentaba una academia militar. Su madre fue una mujer amorosa, que cuido de sus hijos lo mejor que pudo. Desde muy pequeño sintió la llamada del arte, sobre todo de la pintura, y de la literatura. Leyó todo lo que pudo, practicó esgrima, caligrafía. Se introdujo en la industria del cine casi por azar, guiado por su hermano mayor, a quien adoraba por encima de todos los demás. Ese amor por su familia, sus antepasados, y por cultivar un arte personal y trascendente, se deja sentir en toda su obra y en esta autobiografía. Gracias a ella, podemos conocer los pasos de un niño enfermizo y asustadizo, heredero de un Japón derrotado por la segunda guerra mundial, y también a un niño hambriento de experiencias y aventuras, que veía con devoción las películas norteamericanas y que se dejaba seducir por el teatro japonés Noh.

Tuvo problemas económicos, problemas con la bebida, y problemas con la censura. Sufrió mucho por realizar aquellas películas que realmente le resultaban interesantes, tuvieran o no éxito. No se dejó vencer cuando le retiraron la financiación para sus películas, y tuvo que viajar hasta la Unión Soviética para dirigir "Dersu Uzala", con la que obtuvo su segundo Oscar a la mejor película extranjera. Y aceptó con una sonrisa divertida su Oscar honorífico, entregado por un Steven Spielberg que se declaraba admirador suyo. Fue un hombre problemático, incluso negligente. Tenía fama de ser insoportable, perfeccionista, incluso de tratar mal a sus actores. A pesar de todo, siempre repitió con aquellos que mejor trabajaban y les otorgó papeles dignos: Toshiro Mifune se convirtió en su samurai favorito, en su angel ebrio, en su doctor barbarroja; Takashi Shimura se convirtió en Kanbei, líder de los 7 samurais, en aquel entrañable señor Watanabe que luchó hasta el fin de sus días por construirle un parque a las madres japonesas; Tatsuya Nakadai se convirtió en la sombra del guerrero ("kagemusha"), en el padre de los tres hermanos enfrentados por el reino ("Ran). Dirigió películas históricos, dramas, comedias, thrillers. Siempre con una técnica prodigiosa y unos guiones impresionantes.

En este libro, el propio director nos invita a conocer su vida, desde su infancia hasta el triunfo de "Rashomon", una película imprescindible en la Historia del Cine. Podremos acompañarle a la escuela de kendo, por las calles de Tokio durante el Gran Terremoto Kanto, lloraremos con el por la muerte de su hermano mayor y de sus padres. Pero sobre todo, aprenderemos a amar su cine. Un cine caracterizado por una vocación artística sin precedentes, y cuyo éxito no es sino un pálido reflejo de su propia calidad.

Es un libre imprescindible para conocer a un artista imprescindible.

Asier Pérez Riobello


Contacto (Carl Sagan)

Escrito por letrerodelmundo 30-04-2016 en Crítica. Comentarios (0)

Más ciencia ficción. Esta vez, ciencia ficción dura.

Probablemente, muy poca gente haya leído este libro debido a su adaptación cinematográfica. La película de Zemeckis, protagonizada por Jodie Foster, tuvo cierto éxito, eclipsando la obra literaria en la que se basa. De todas formas, siendo Carl Sagan un personaje muy querido dentro de la divulgación científica, podemos suponer que el libro va a perdurar. ¿Se convierte por ello en una buena novela? Eso es otro tema que tendremos que analizar a continuación, dentro de un planteamiento estrictamente literario.

Es díficil analizar un libro como "Contacto". Sobre todo porque Carl Sagan no es un escritor profesional, él simplimente ficcionó a partir de una de sus grandes aficiones científicas: el proyecto SETI, que se encargaba de procesar cualquier tipo de mensaje procedente del espacio exterior. En definitiva, de procesar cualquier indicio de vida alienígena. En ese sentido, al basarse en una tecnociencia, hay que reconocer que "Contacto" es una verdadera novela de ciencia ficción. Por desgracia, la pertenencia a un género literario no es suficiente.

Este es el argumento: Ellie y sus compañeros del proyecto SETI reciben un buen una radiofrecuencia procedente del espacio. Con la yuda de otras potencias internacionales, descifran el mensaje. El resultado es sorprendente: los alienígenas de Vega han enviado un manual de instrucciones para construir La Maquina. Mientras se construye el artefacto, Ellie y la comunidad científica tendrán que luchar contra el escepticismo político y religioso, contra la desconfianza entre los países y contra sus propios temores. ¿Es un argumento interesante? Sin la menor duda. ¿Sufiente para escribir una buena novela? Sin la menor duda. ¿Logró Carl Sagan el objetivo? En absoluto, aunque aquí tendríamos que matizar nuestra respuesta.

Yo propongo la siguiente conclusión: "Contacto" es un buen libro, pero es una mala novela.

Es un buen porque ficciona a partir de una tecnociencia real, que Sagan conoce bien, y porque propone un conflicto político interesante y verosímil. La idea es muy buena, y el desarrollo de los acontecimientos resulta curioso y válido. Es ciencia ficción "dura", que busca sobre todo divulgar. Pero es una mala novela porque, desde el punto de vista literario, se salta todas y cada de las reglas del desarrollo argumental de una novela. Los personajes son planos (y cuando no lo son, como Ellie, son cursis); no hay descripciones, por lo tanto, somos incapaces de "ver" los elementos de la ficcion; hay saltos de dicción extremadamente salvajes (se pasa de la cursilería a la pedantería en un par de segundos); se mezclan los planos narrativos, el punto de vista de Sagan con el de los personajes; hay pérdidas de ritmo (en general, es una novela plomiza), pérdidas de coherencia y pérdidas del hilo argumental; no quedan claras las intenciones de los personajes, incluso algunos de ellos resultan una mera parodia de su gremio (los científicos parecen santos -literalmente, Ellie parece una catequista hippy con vocaciones de misionera espacial-, los predicadores parecen tontos -y su militancia religiosa, una propia parodia perfecta para justificar la "superioridad intelectual" de los propios científicos-, los políticos unos reaccionarios incapaces de comprender la magnitud de los acontecimientos). Finalmente, despues de tanta confrontación política y social, el mensaje final de los alienígenas, y de la propia novela, es decepcionante. Un pastiche trascendentalista para contentar a todo el mundo. Más cursilería (y eso que no me niego a tratar el libro desde el punto de vista filosófico, sólo diré una cosa: Carl, ¿llegaste a imaginar a los veganos escuchando la radio y viendo la televisión?)

Por todos estos motivos, y alguno más que no quiero detallar para no ofender demasiado, considero que "Contacto" es una mala novela. Incluso muy mala. Pero es un buen libro. Trata un tema interesante, y lo hace desde el conocimiento profesional, cosa que se agradece. Y, a pesar de la cursilería, resulta reconfortante leer a un autor que cree en el poder de la colaboración internacional, que confía en la raza humana y que apuesta por el desarrollo del conocimiento científico. Carl Sagan era un ilustrado, y la Ilustración es uno de nuestros mayores patrimonios culturales. Considerando que no era un escritor profesional, el resultado no es tan malo.

¿Os recomiento este libro? Si os interesa el proyecto SETI y los agujeros de gusano, adelante. Si preferís leer novelas de calidad, no perdáis el tiempo. Si al final os atreveís a leer el libro, no olvidéis que Sagan lo escribión con buena voluntad, dentro de su filosofía científica general.

Por cierto, en la película, Ellie tiene un apodo de lo más elocuente: Chispita.

En el libro no. Gracias por eso, Carl, habría sido demasiado.

Asier Pérez Riobello